La orientación educativa: Un apoyo fundamental en la educación superior

En la actualidad la educación superior se encuentra frente a desafíos que se generan en un mundo complejo y cambiante. En esta realidad, la orientación educativa se configura como una disciplina con gran influencia para apoyar la formación integral de los estudiantes universitarios y propiciar su desarrollo personal y profesional.

La orientación educativa en el nivel universitario trasciende de una simple asesoría académica o vocacional. En nivel superior la O. E. es un proceso continuo y sistemático cuya finalidad es el acompañamiento al estudiante a través de su trayecto formativo, proporcionando herramientas necesarias para que tome decisiones de manera informada, sobrepase los obstáculos y alcance sus metas. Como señala Sánchez Cabeza (2017), la orientación en el contexto universitario debe ser concebida como "un proceso continuo, sistemático e intencional de mediación y tendiente a desarrollar la capacidad de autodeterminación" (p. 40).



La principal razón por la que la orientación educativa es de gran relevancia en la educación superior es por su contribución al desarrollo integral del estudiante. Ya que no se enfrasca en el aspecto académico, sino que atiende las diversas dimensiones de la persona, tal como lo cognitivo, lo emocional, lo social y lo ético. Aspecto realmente fundamental en la formación de profesionales para que sean competentes en su área de especialización, pero también sean ciudadanos comprometidos en su entorno. Como afirman Alfonso y Serra (2016), la orientación educativa en la educación superior "se dirige a facilitar el desarrollo de la personalidad del estudiante, expresada en su cultura, su lenguaje y pensamiento" (p. 3).

Otro rasgo importante es que la orientación educativa favorece que el estudiante trascienda la heteronorma, y desarrollo la autonomía, así como la capacidad de autogestión del aprendizaje en los estudiantes. Aspectos que, en la actual sociedad del conocimiento, es fundamental que los estudiantes universitarios construyan habilidades para aprender y adaptarse a un mundo en constante cambio. La orientación aquí ofrece estrategias y recursos para que los educandos autorregulen su proceso de formación y tomen en sus manos su propio desarrollo profesional.

Por otro lado, la orientación educativa ejerce un rol en la prevención de algunas problemáticas que afectan el desempeño y bienestar de los estudiantes. Desde lo académico, lo socioemocional o la adaptación, son dimensiones en las que la orientación se configura como un espacio de apoyo y acompañamiento. Así lo afirma Sánchez Cabeza (2017), la orientación también adquiere "un carácter preventivo, de acompañamiento, guía, apoyo y ayuda" (p. 41).

Algo importante que se debe considerar es que la orientación educativa no es responsabilidad exclusiva de especialistas o departamentos dispuestos al bienestar de los estudiantes. Su labor es importante, pero toda la comunidad universitaria, especialmente los docentes, se deben involucrar para ejercer las funciones de orientación, ya que es inherente a su labor formativa. Sin embargo, para hacerlo de forma pertinente se requiere desarrollar ciertas competencias para poder otorgar apoyo y guía a los estudiantes en los diferentes espacios académicos.

Como se puede inferir la orientación educativa ayuda a la mejora de la calidad en la educación superior. Cuando favorece una mayor vinculación entre formación académica y los requerimientos del entorno laboral y social, facilita que los estudiantes adquieran competencias que son requeridas para su futuro desempeño en el mercado laboral. Además, propicia que el estudiante reflexione de forma crítica en su proyecto de vida y le ayuda en la construcción de una identidad profesional sólida.

Otro aspecto relevante, es el rol enfocado en atender a la diversidad y promover la inclusión en el nivel universitario. Ya que es sensible a las características de cada estudiante para ofrecer una respuesta acorde a sus necesidades específicas, de esta manera favorece las mismas oportunidades a todos.

Para concluir, la orientación educativa se presenta como un medio valioso para enfrentar los retos de la educación superior. Su enfoque holístico y preventivo centrado en el estudiante para fomentar su autonomía la convierte en una base para elevar la calidad de la formación universitaria. Las instituciones universitarias y sus docentes deben reconocer su valor, y deben incorporarla sin vacilaciones en sus modelos educativos y prácticas cotidianas. Solo así se estará entregando a la sociedad profesionales con una sólida formación integral, con la capacidad de desempeñarse de manera exitosa en sus áreas y hacer contribuciones positivas a la sociedad.

Referencias:

Alfonso Moreira, Y., & Serra Toledo, R. (2016). La orientación educativa en la universidad de hoy: retos y desafíos para la formación del profesional. Universidad y Sociedad, 8(4), 151-158.

Sánchez Cabeza, P. (2017). La orientación educativa en la Universidad desde la perspectiva de los profesores. Universidad y Sociedad, 9(2), 39-45

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